La enseñanza y
aprendizaje a toda esta complicada historia por la que pasamos y que pareciera
terminar, es para mí, increíblemente sencilla. Las lecciones que hemos
aprendido después de haber tocado fondo son muchas, pero todas, se pueden
resumir en una única palabra: Humildad.
La humildad en
Venezuela es comúnmente confundida y asociada con pobreza, miseria, penuria o
indigencia. Cuando en realidad su definición es la virtud que radica en el
conocer de las propias limitaciones y debilidades, y actuar acordemente.
También es un sinónimo de modestia, de no tener orgullo y de no ser arrogante.
Desde el 98
siempre he oído en discusiones: “Es que aquí en Venezuela, a partir de ahora,
para ser presidente se tiene que ser humilde”. Ha pesar de que en este caso estaban
errados del modo que utilizaban la palabra humilde para referirse a que tenga
que venir de una familia de pocos recursos (ó “pobre”), estaban acertados en
esa afirmación, porque sí, a partir de ahora, el que quiera ser presidente va a
tener que ser humilde, pero en su correcta definición.
Chávez llego a la
presidencia, porque los que le antecedieron, especialmente los últimos,
estuvieron en un proyecto netamente personal. Fueron gobiernos que se olvidaron
de quienes los escogieron, y no supieron administrar HUMILDEMENTE la
responsabilidad que el pueblo les otorgó. Y grave sería asumir, que los únicos
culpables fueron los gobiernos. En esa misma Venezuela, existió gente que
tampoco supo valorar HUMILDEMENTE la suerte que tuvo durante todo ese tiempo.
Me estoy refiriendo a muchas personas, que por alguna razón en particular, ya
sea por sentirse de un estatus social, por tener poder, por creerse el más vivo
o la más “arrecha”, miraban hacia abajo y despectivamente a cualquier otra que ellas
no consideraren que estuviese a su altura; ya sea porque la consideraban
“niche” o por “pendeja”.
Es rudo aceptarlo,
pero esa mentalidad nubló la vista de ambos gobierno y sociedad.
Y así fue. Por
esa actitud que se formó en muchos venezolanos, es que se abrió paso para que
llegara a la presidencia, alguien que (aunque hoy sabemos que no) tenía
humildad.
14 años después
definitivamente Venezuela ha cambiado, sobretodo negativamente, pero también y
como efecto secundario, hay ciertas cosas (aunque no muchas) que han cambiado
para positivo. Entre esas transformaciones que este gobierno ha logrado sin
querer, es que un gran número de venezolanos han cambiado su forma de ver la
vida y han finalmente entendido que en Venezuela no sólo hay una burbuja, que
en Venezuela hay gentío que se tuvo olvidado mucho tiempo, y que sí somos un
país en el que no sólo cabemos todos, sino todos somos igual de importantes. Ha causado que se forme una oposición madura y
unida, que está haciendo las cosas bien porque lo necesita. La ecuación final
de todo ese amalgamiento de buenas intenciones se ha compilado en la campaña de
Capriles. Definitivamente ha sido una campaña brillante, desde el mensaje, las
concentraciones en todos lados, los slogans, los símbolos, el acercamiento, lo
acertado de los mensajes, y el cuerpo y medio que ha dejado nuestro candidato
en el camino. Pero lo más importante es el tono y la actitud HUMILDE con la que
se hizo este camino. El mensaje
siempre fue: “Yo soy el capitán, ustedes son el equipo” “La fuerza del Progreso
eres tú”, Él siempre demostró casi que pena, por el apoyo que está
recibiendo, insistiendo que el importante no es él, si no todos los que
votamos. Capriles sabe que es importante, pero que es un símbolo de una expresión
popular, no un mesías.
Chávez por el
otro lado, como la ha hecho desde que se enamoró del poder, lanzó una campaña entorno
a él, una campaña que ha diferencia de la del 98 donde él se entregaba a su
gente, esta vez Chávez le ruega e implora a sus seguidores a que voten por él
incondicionalmente sin chance a la razón, ha pesar de que la revolución no les
da trabajo ni seguridad ni comida después de ¡14 años! Trató de llegarle a los sentimientos,
porque sabía que era su único chance. Sin embargo, como se demostró en el 98,
cuando la burocracia se olvida de las masas y sólo se ocupa de sus propios intereses,
la población siempre pide un cambio democrático. Por perder la humildad, es que hay un
alto chance de que se lleve un susto este domingo, por no decir más.
Y he ahí la clave de
todo este asunto. HUMILDAD, es el camino y es lo que tenemos que llevarnos
todos a partir del 7-O y para siempre. Es necesario un cambio en la
sociedad en su totalidad, no sólo un cambio de gobierno.
HUMILDAD embarca
todo, es borrar la mentalidad de “vivos y pendejos”, de que “yo lo jodo primero
por si acaso”, de colearse, de “armar un guiso”, de la ley del mínimo esfuerzo,
de creerse superior por conocer a alguien o por vestirse de alguna manera o por
vivir en el algún lugar; en fin, esa actitud que muchos creen que por ser más “arrecho”
se es más inteligente. Mira donde terminamos ¡Reacciona!
Empecemos este
domingo. Vota temprano. Colabora. Sé paciente. Vota efectivamente, recuerda que
hay gente en cola.
La prioridad ese
día no es la comodidad ó lo fácil, la prioridad ese día es lo correcto.
Y si te toca ser
testigo, ¡Pendiente! Vas a ser entonces uno de nuestros héroes anónimos, te lo vamos a deber todo y me encargaré de
hacerlo saber.
No falta nada
señores, no veo la hora en que Tibisay salga a hablar. ¡Hay un camino!

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